23 agosto, 2013

Rumbo de Alma en la Vida

Es muy curioso como ocurren las cosas en nuestra vida, la verdad es que no nos percatamos pero pareciera que todo está construido bajo una línea específicamente destinada para nosotros. Más allá de creer que el futuro está escrito sobre papel, considero que a veces somos actores de un personaje que trasciende en nuestras vivencias cotidianas y cuyos directores diariamente exponen diferentes aventuras que nos trascienden. 

También es cierto que siempre ha existido el alma, y nunca se ha encontrado una definición de su verdadera función ni una exposición científica que refleje su utilidad en la vida objetiva. Muchas culturas a través de la historia de la civilización han ofrecido el veredicto a entes superiores, a varios dioses o un Dios, que actualmente han denigrado tanto que es más fácil no creer que creer, han maquillado la fe con magia y el alma con conciencia.

Yo siempre he creído que hay alguien que nos dirige moderadamente en nuestra vida, y establece las cosas por algo, asimismo siento que los errores son pagados en vida y también los buenos actos tienen sus resultados positivos, siempre y cuando no se hagan esperando recibir un pago por ello... Validando valores como la buena fe.

Creo entonces que el alma es el espejo de nosotros como personas, es como un espacio al cual no podemos ocultar lo que realmente somos, ni con doble moral, sonrisas amargas o simples palabras de aliento por compromiso. El alma imprime en su cara lo que nosotros desarrollamos como seres humanos en un todo, y siento que hay una fuerza externa que lee el alma y toma decisiones para pintar los paisajes en el avanzar de nuestra vida.

En lo que la religión se ha equivocado es en enseñar una dependencia a identidades, no en crear una identidad como tal. Yo creo en que una de las razones para estar en este mundo, lejos de profundizar mucho en el por qué estamos aquí, es exponer y desarrollar una personalidad, arraigar experiencias y acumular esencias que llevemos a la mejor vida, y aún mejor si podemos compartir estas experiencias con los demás para facilitarles su labor.

No creo en que Dios o algún poder superior vaya a bajar a solucionar nuestros problemas, porque él o ella misma los pone frente a nosotros, así considero mediocre a los religiosos que piden la solución y dedican su tiempo a exponer "pruebas" como muestras de existencia de un ser superior, cuando realmente las pruebas en esta vida son para nosotros y para mostrar lo que nosotros representamos ante este ser. Hemos dado vuelta a la línea original, hemos olvidado que nosotros vemos el cielo desde la Tierra, y pensamos que vemos la Tierra desde el cielo, por engreídos...

Las cosas que ocurren por ende tienen un sentido objetivo, todo está estructurado consecuente a las acciones que realizamos y son, cada una, oportunidades que mejor alinean nuestra vida. Depende de nosotros cuál oportunidad tomar y de qué manera, porque ante todo el reflejo de nuestra alma construye estas oportunidades, y es la experiencia la que nos lleva a optar por escoger, y si fallamos, siempre y cuando tengamos intacto el alma, aparecerán más oportunidades.

¿Entonces de qué nos preocupamos? Las cosas que nos ocurren son resultados, no causas; hay que comenzar a verlos como tales.

Si hemos de cocinar un huevo entero al amanecer para el desayuno y lo quemamos por falta de cuidado en la cocina, no podemos solicitar a un ente superior que nos solucione el problema. Las soluciones aparecerán dependiendo de los merecimientos que por trascendencia tenemos, pueden ser muy buenas o muy malas, pero siempre tendrán que ser ejecutadas por nosotros mismos. 

Yo por eso no invito a las personas a creer en un ser superior que tras sus oraciones venga a hacer milagros en sus vidas, yo invito a las personas a ver los milagros que ocurren en sus vidas y que comiencen a creer en ellos mismos; porque espirituales o no, el sendero de la benevolencia los llevará a grandes oportunidades.

Soy un hombre de fe, y creo que tengo un alma, y en esta alma hay un brillo ameno que refleja las caras de las personas que me han rodeado. Y si estas personas son buenas, es hora que aprecie mi trascendencia en la vida, porque si he merecido tener el honor de conocerles y la oportunidad de sostenerlos en mi vida, es porque mi alma ha de reflejar cosas buenas.

Sigamos imprimiendo nuestras caras en los almas de los demás y recopilemos oportunidades agradables, llevando una vida de valores, para que tal vez las caras de estas personas también aparezcan en nuestras almas. 

Kaji Gonenashvili.