25 junio, 2014

El rato de la vida

He de ser un pordiosero, un vago que arrastra sus vestimentas por la calle,
Un sobreviviente de siete guerras, que nunca tuvo que nacer,
Del gremio más bajo de este mundo que come de latas y bebe de caños y pastizales,
Que llora sangre por los ojos para ocultar lo que en su mente arde.

Pero han dicho que la vida es un destello de luz en el Universo,
Y que es un momento instantáneo y fin, nada más,
Un suspiro matutino en el bosque, más breve que un colorido amanecer,
¿Cómo no desear respirar por esto al menos una vez?

Y sí, mi vida será así - tan solo un rato en la eternidad,
Sin brillo tal vez, sin gloria ni emociones que se describan con notas.
Pero los sueños que alguna vez pinté sobre mi rostro, deseo impregnar en la historia...
La historia que escribiré a partir de mí, a partir de ahora.

¿Y qué importa lo que digan los pronósticos? Nadie mide ni el tiempo ni la distancia,
Así humilde, arrodillado, corregido y devastado por la realidad,
Pues tampoco soy de los altos mundos que clama la sociedad, corro desnudo igual que Adán y Eva,
Y de mis dedos brotan señales de amor y entrega.

Podría algún día amanecer entre tus brazos y plasmar como si viera un altar,
Persignarme en la cima del monte más alto que te puedas imaginar,
Y esperar día a día el sonido del ser que de mis venas ha salido,
Tan solo de mis venas, pero que porte tu faz.

De pronto los círculos forman letras antañas,
Las canciones escucho con ritmos que reciben una nueva esperanza,
La fantasía y superación cada día, nos acerca al triunfo del tal vez alegre final.
Es creíble que juntos lo logremos, serás mi aire, con tan solo luchar.

Comparte conmigo este rato y no dejemos que acabe nunca jamás,
¡Convirtamos juntos este momento, para que mañana, sea por toda una eternidad!