21 enero, 2016

El Cuasi-Socialista Tico

Desde hace varios meses me he dedicado a investigar un poco el accionar de un grupo importante de costarricenses que debaten en diferentes medios en Internet, especialmente en foros y redes sociales.

Iniciativamente me llamó la atención que existiera un grupo de personas que parecieran ser un solo individuo con cuentas reproducidas; luego, tras investigar más a fondo, pude descubrir que realmente había una corriente constante en una importante masa de la aldea virtual y su conexión ideológica era asombrosa, diferente a las demás tendencias.

La gran mayoría de estas personas dedican a declararse abiertamente socialistas, aunque su accionar pareciera indicar algo muchas veces contrario a dichas aseveraciones. Lejos de profundizar acerca de la arrogancia con el que algunos se auto-presentan: conocedores de la historia, altos estudiosos sociales, partidarios políticos o inclusive académicos; busqué la forma de crear un método de análisis a través de la lectura de sus debates con otros internautas y en algunas ocasiones con mi ingreso en discusiones con el fin de profundizar en sus ideas.

A raíz de esta experiencia pude sacar algunas contradicciones en sus bases filosóficas y pude determinar, a modo de conclusiones, la verdadera influencia que poseen, las cuales quisiera compartir con ustedes a continuación:

Cualquier crítico es de derecha.
Ante cualquier persona que llegó a cuestionar su método, aún sin exponer sus ideales, fueron víctimas de acoso, burlas y sarcasmo; y sobretodo, categorizados automáticamente como “derechistas”, aunque debo reconocer que había casos en que los críticos tenían una visión mucho más de izquierda que los propios autores.

A modo general se notó que existe una falta de capacidad para entender los verdaderos retos del mundo en el año 2015, donde ni la izquierda ni la derecha acaparan por sí solos la totalidad de proyectos necesarios para un desarrollo sostenible.

Simpatía con acciones militares rusas.
Realmente no abordan los temas de invasiones militares rusas como tales, sino que lo ven como un mecanismo efectivo para causarle daño a “Estados Unidos: la raíz de todos los males del Universo.” Lo importante de apoyar a Rusia en la geopolítica internacional es que “le duela a los yankees”,  aún y si Rusia es un país que poco o nada tiene que ver con los estatutos que defiende el socialismo: un gobierno abiertamente autoritario, radicalmente conservador, aliado al fundamentalismo religioso, basado en la oligarquía y el capitalismo agresivo (Ej. Gazprom), historial oscuro en los derechos humanos y con varios genocidios a su cuello.

En este punto me preocupó la excitación de costarricenses ante acciones militares.
Sector privado es multinacional salvaje.
También he notado que carecen de sensibilidad en el tema de la economía, tanto así que cualquier defensor del sector privado es para ellos un representante de empresas multinacionales que andan por el mundo globalizado, atropellando sociedades, violando identidades nacionales y constituciones políticas.

No han logrado entender que en nuestro país las pequeñas y medianas empresas son también representantes del sector privado y sus miembros son parte de una sociedad a quienes el Gobierno no puede ofrecer trabajo. Muchas veces son innovadores motores de economía nacional. A su vez son personas que diariamente tienen que luchar contra la inoperancia institucional, las políticas abusivas y la competición desleal con tal de abastecer los beneficios y lujos del cual gozan muchos en el sector público a costa de su labor; y estas personas curiosamente reciben menos capital que los trabajadores del sector público; ¿irónico no?

El rol de las instituciones públicas.
Como se ha dicho, estas personas defienden las instituciones públicas con todos los medios posibles y ¡tienen razón en hacerlo! pero no entienden que una crítica constructiva de mejora no es una satanización general de un estatuto constitucional. El problema de quienes critican al ICE, la CCSS, entre otros, no lo hacen contra la orden legal ni quienes trabajan allí, sino sobre la desactualización, el desorden y la inoperancia que rige.

Igual a las universidades públicas, las cuales de forma acelerada dejan de ser herramienta para la clase más necesitada. Los horarios complicados dejan a más de uno con la necesidad de pagar universidades privadas ya que necesitan laborar para llevar comida a sus hogares.  ¡Y no! Lo que estas personas necesitan no es un incentivo gubernamental modesto ni una beca, sino oportunidades. Nadie en su sano juicio criticaría la educación pública gratuita y de alto nivel como el que tiene Costa Rica, pero sí se puede criticar cuando éste beneficia a personas que viven en condiciones económicas más favorables y hasta cuentan con becas, o de aquellos quienes saltan de carrera en carrera saturando cupos porque son familiares de funcionarios, cuando hay tantos necesitados y desamparados allá afuera.

Filibusteros de Walker y garantías sociales.
Viven de los hechos del pasado, donde representan a William Walker como el ideal expansionista norteamericano y los logros de las garantías sociales como suyos, aunque obvian la realidad histórica como el simple hecho de que William Walker representaba una filosofía que perdió hace ya bastante tiempo la Guerra Civil en los Estados Unidos.

A su vez alcanzar las garantías sociales se debió más a proyectos constructivistas que al comunismo-socialismo como tal; si alguien tiene dudas entonces habrá que responder: ¿cuántos partidos comunistas tuvieron alguna relación benéfica con partidos republicanos y la orden eclesiástica en el mundo a como en Costa Rica?

Finalmente, partido sobre filosofía.
Tanto en el análisis internacional como en el local, defienden lo que es de su partido y no lo que es de su filosofía. Posiblemente este fue el máximo error que condenó a todas las naciones comunistas – socialistas en su momento y lo continúa haciendo, el justo momento en que olvidan los ideales y deciden adaptar la filosofía a los partidos y no viceversa – a como ha debido ser. Naturalmente esto pasa porque llega un momento en que la filosofía extrema no acapara todos los retos, lo cual los lleva a improvisar.  
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La mayoría de estas personas son representantes del Partido Frente Amplio de Costa Rica, el problema radica que todo lo que ocurra de malo en el partido lo justifican con una garra impresionante, a como defienden realidades de otras naciones que nunca han visitado y que anuncian seguir la misma corriente promovidos por fundamentos que desearían tener más por lo que he expuesto en este artículo que por lo que representan en realidad. Por ello no quieren negociar sino atropellar, carecen en general de políticas inclusivas y propuestas constructivas; está muy claro que son motivados por ideales de odio hacia Estados Unidos y los de derecha (o bien todos quienes piensen diferente a ellos, o quienes les cuestionen). Me pregunto ante esto, ¿cómo incluirán a estos grupos en su modelo de Estado? ¿Romperían relaciones con Estados Unidos y encarcelarían, eliminarían o expulsarían a los ciudadanos que no simpaticen con su método?

Caen también en el pecado que muchas veces han caído los diputados en nuestro Gobierno: debatiendo sobre posturas partidarias y no sobre el proyecto de beneficio del país. Y es que Costa Rica es una nación pequeña y hablamos un solo idioma – suficiente para entendernos y establecer posturas nacionales claras donde no debatamos sobre filosofías absurdas y contradictorias, donde no debería ser difícil sentarse a una mesa con diez, cien o mil personas y tomar las mejores decisiones para el país.

Está claro que en los momentos más difíciles de una nación surgen los extremismos más innecesarios ya que la desesperación y la decepción llevan a adoptar posturas que muchas veces no terminan beneficiando al colectivo. Costa Rica es antiguamente conocida como la Suiza Centroamericana, por eso es hora de que comencemos a adoptar la mentalidad que países como Suiza han desarrollado en las últimas décadas – no nos desechemos unos a otros ni busquemos en el pasado modelos socio-económicos que automáticamente excluyen a quienes no crean o no entiendan de ellos. ¿No tenemos ya acaso suficientes diferencias y problemas como para indagar en otras? ¡Es el colmo!

Construyamos juntos una Costa Rica mejor, debatamos constructivamente donde aquel que vive frente a nosotros, de diferente filosofía, de diferente religión, de diferente modo de vivir – es también un igual a nosotros: un baluarte para el futuro de nuestra hermosa nación. ¡Incentivemos la madurez socio-político de antaño del cual aún alardeamos!


No nos llamemos socialistas o liberales, no aplaudamos caprichos, seamos lo que somos: un país que no celebra la acción militar de nadie, que defiende los derechos humanos, que promueve la paz y que hoy puede elaborar – gracias a la riqueza de la democracia multipartidaria – proyectos constructivos que sean recordados por décadas. 

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